Cuando la decisión ya estaba tomada: VelaFi en Money20/20 Bangkok
En Money20/20 Bangkok, el corredor de pagos Asia–LATAM se consolidó como una infraestructura real. Descubre cómo VelaFi está construyendo pagos transfronterizos.
Hay una versión de Money20/20 Bangkok que es fácil de escribir: paneles, anuncios, networking. Miles de personas en un centro de convenciones hablando sobre el futuro de los pagos. Esa versión es correcta, pero no captura lo que realmente se sintió este año.
Lo que fue distinto en Bangkok fue el tono de las conversaciones. No los temas, el enfoque. El corredor de pagos Asia–LATAM lleva años siendo un “hay que observar esto”. En Bangkok dejó de serlo. Las personas en la sala ya no debatían si era relevante. Hablaban de cómo construir sobre ello, cómo ponerle precio, cómo moverse más rápido que la siguiente empresa que ya está avanzando.
Nuestro stand
Ese cambio se hizo evidente primero en el piso.
El stand de VelaFi no fue un pitch agresivo. Fue más bien un punto de encuentro para quienes ya entendían el problema y querían entrar en los detalles.
Durante la semana pasaron tomadores de decisión: operadores gestionando cadenas de suministro entre el Sudeste Asiático y América Latina, fundadores fintech tratando de resolver temas de liquidación, equipos de tesorería cansados de mantener relaciones bancarias en cada país donde operan. Las conversaciones eran concretas. ¿Cómo manejar FX en cinco jurisdicciones de LATAM sin crear cinco entidades locales? ¿Cómo se ve una liquidación en tiempo real cuando una parte de la transacción está en Shenzhen y la otra en São Paulo?
Para marcar el tono, el equipo preparó una mezcla de café de especialidad: granos de México, Colombia y Brasil. Tres mercados clave de VelaFi en una sola taza. Un gesto pequeño, pero suficiente para iniciar más de una conversación real, que suele ser así como empiezan las cosas.
Esa misma especificidad también se reflejó en el escenario.
Maggie Wu como panelista
Maggie Wu, CEO y Co-Founder de VelaFi, participó en el panel “Global Stablecoin Adoption, Investment Trends and Regulatory-Innovation Balance” junto a inversionistas, desarrolladores de infraestructura y expertos en políticas del sector.
El panel fue amplio, pero las aportaciones de Maggie partieron de algo que pocos tenían: años de experiencia operativa construyendo infraestructura de stablecoins para clientes empresariales en mercados donde nada es sencillo.
Comenzó con una idea que cambió el enfoque de la conversación: el ecosistema de stablecoins ya resolvió los problemas que antes preocupaban. La capa de emisión es madura. La capa blockchain también. Los desafíos actuales no son técnicos, sino operativos y relacionales: alianzas con bancos, licencias regulatorias, y la infraestructura de compliance y conciliación que las empresas necesitan antes de mover volumen real.
Sobre los corredores, fue directa. Asia–LATAM y LATAM–Estados Unidos no son interesantes por su potencial, sino porque el comercio ya está ocurriendo, mientras que la infraestructura financiera no logra seguirle el ritmo. Los 600 millones de personas en América Latina, sus APIs de open banking, los $150 mil millones anuales en remesas desde EE.UU., generan una demanda inmediata por soluciones de liquidación transfronteriza. El vínculo con Asia suma otra capa: fabricantes, operadores logísticos y exportadores moviéndose entre múltiples monedas y jurisdicciones, tratando de ir más rápido que la banca corresponsal.
El principal punto de dolor que mencionó una y otra vez es claro: una empresa que vende en Brasil, compra en Vietnam, mantiene USD y paga a contratistas en México no tiene un problema abstracto. Tiene un problema concreto, costoso y lento: necesita operar como un banco local en cada mercado. Abrir cuentas, mantener relaciones, cumplir regulaciones, todo en paralelo y en múltiples jurisdicciones. La infraestructura basada en stablecoins simplifica esa complejidad. No reemplaza a los bancos, pero elimina la necesidad de replicarlos en cada país.
Sobre regulación, fue precisa. La claridad regulatoria es positiva, el cambio en cómo instituciones como JP Morgan interactúan con activos digitales lo demuestra. Pero un exceso de reportes genera fricción sin aportar verdadera protección. En ese sentido, destacó que los reguladores en América Latina suelen manejar mejor el equilibrio, al incorporar la visión de la industria antes de definir reglas.
Al final del panel, la discusión ya no era si las stablecoins funcionan, sino si las empresas se moverán lo suficientemente rápido para aprovecharlas.
Lo que confirmó Money 20/20
El equipo salió con una conclusión clara, reforzada tanto en los paneles como en las conversaciones del stand.
Las empresas que llegaron a Bangkok viendo el corredor Asia–LATAM como infraestructura — no como oportunidad o tesis, sino como realidad operativa — eran distintas de las que aún se preguntaban si era relevante. Las primeras hablaban de ejecución. Las segundas, del mercado.
El comercio entre América Latina y Asia está creciendo. Las exportaciones se aceleraron en 2025. La inversión extranjera sigue el mismo camino. El comercio digital está transformando relaciones regionales en interacciones económicas continuas. Pero la infraestructura financiera no está evolucionando al mismo ritmo.
Esa brecha es el negocio. Bangkok fue un buen recordatorio de lo real que es, y de cuántos están finalmente listos para actuar.
La conversación no terminó en Bangkok.